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18 diciembre, 2014

¡Tengo una idea!

 

 

Tener una idea está infravalorado. Tener una idea no es sinónimo de lucidez temporal mediante la cual aparece la solución a un problema de la nada. A veces sí, pero no es un proceso mágico, sino iríamos con una barita y dejaríamos de cargar nuestros macs.

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Creatividad para la campaña “Ahora sí llegamos” del RACC.

Los que trabajamos teniendo ideas en publicidad tenemos un pequeño trauma y no, no llevamos una fábrica de churros incorporada. Siento deciros que trabajamos duro, como todos los machacas de esta tierra.Y no, tampoco hay una fórmula infalible; cada uno tiene su proceso y su forma de procesar.

Pero de todas formas, lo que sí puedo hacer es compartir contigo unos consejos o truquitos (llámalos como quieras) para que ilumines esa mente que ahora solo puede pensar en el deadline.

En primer lugar, te iría de lujo saber lo que es un insight y una observación. El primero son todas aquellas cosas que te pasan, que pensabas que no le pasaban a nadie más, pero que sin embargo te sorprenderías de lo comunes que son. Ese “a mi también me ha pasado” es un tipo de señal divina que te indica que estás delante de uno de los recursos creativos más buscados.

La fórmula infalible para encontrar insights es relacionarte con la gente de tu alrededor, tus amigos, tu familia, subir una montaña, bajarla, leerte un libro, beberte un gin o ponerte una peli, todo vale.

En segundo lugar, y por si tu insight no ha salido, puedes recurrir a la observación. Todos nos hemos inspirado alguna vez en una noticia, algo que hemos visto por la calle o simplemente una frase que creemos que se puede relacionar perfectamente con el producto que queremos vender o el problema que queremos solucionar. Ahí está ella, esperando a que te fijes en su minúscula importancia a primera vista, y la exprimas para que sea el eje central de toda una campaña de publicidad. [Véase el caso Atrápalo y el Llegatardismo]

Muy bien, ahora que tienes la clave para empezar; llega la mejor parte. El momento en que debes darle esa famosa vuelta a ese insight o recurso que has encontrado para convertirlo en la idea que hará que tu cliente llore. De emoción, de enfado o de risa, pero que llore.

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Ejemplo de campaña creativa de Jirada para Mefio.

Llegados a este punto no hay proceso racional o matemático que valga: solo o acompañado, pero tienes que ponerte a pensar sí o sí, así que e aquí varias cosas que puedes hacer para que aparezca la divina inspiración. En primer lugar, lo que una servidora hace constantemente: listas, haz mil listas, listas con todas las cosas que relacionan tu marca o tu proyecto con ese insight o observación que has encontrado previamente. Si la observación es, por ejemplo, que las rubias son tontas y tu producto es un champú en el número uno de tu lista puede aparecer algo como “crear un champú que para abrir la tapa requiera de una ecuación matemática”. Por que no se trata solo de tener la idea de hacer champú para rubias, sino de solucionar el problema.

Como puedes observar, las primeras ideas acostumbran a ser siempre una mierda, así que keep triying y sigue esa lista hasta que saltes de tu silla con un “ya lo tengo” o hasta que te quedes dormido encima del papel.

Puedes repetir este proceso haciendo una especie de ronda americana con tus compañeros, en la que soltéis absolutamente todo lo que se os pase por la cabeza, o simplemente hinchándote a mirar sandeces en Google, o páginas como Vice, Mashable, La Criatura Creativa o lo que quiera que te inspire. Lo más importante no es eso, la clave es que cuando tengas la lista te vayas a dormir, de fiesta, al cine o haz lo que te de la gana pero huye de esas ideas hasta que tu mente, que es muy lista, pueda procesarlas en frío. Por que la idea que pensaste que era la ostia, mañana puede ser un auténtico despropósito y viceversa con esa idea que dejaste aparcada a la primera. Tus ideas, como cualquier guiso de los buenos, necesitan reposo.

Cuando te despiertes mañana o cuando vuelvas de ese paseo que tanto necesitabas, coges esa lista, tachas sin piedad las que sabes que no encajan con el brief y Voilà, tu ideota (como la catalogaría una de las personas que me ha enseñado este oficio) estará ahí esperando a que la conviertas, con mucho mimo, en la campaña que el cliente te pidió para antes de ayer.

Recuerda, la paciencia es la madre de todos los conceptos creativos, y el tiempo su incubadora.

Y esto pasa en Jirada, la agencia digital de Barcelona donde las campañas digitales, social media y community management son el resultado de una buena base creativa.